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Cuidadores de ancianos profesionales. Los cuidadores de ancianos son personas capacitadas a través de cursos teórico-prácticos de formación, dictados por equipos multi e interdisciplinarios de docencia, para brindar atención preventiva, asistencial y educativa al anciano y a su núcleo familiar. El deseo de formar cuidadores de ancianos nació del convencimiento de que ese arte, tan viejo como la vejez misma, requería del conocimiento y la técnica y no meramente de buenas intenciones. Su campo de acción cubre el hogar, centros y hospitales de día, clubes y centros de jubilados, algunos servicios hospitalarios, asilos, residencias geriátricas y servicios sanatoriales. El cuidador apoya al personal de enfermería y a los equipos geriátrico - gerontológicos de trabajo, cubre horas de soledad brindando compañía, aplicando técnicas para evitar la dependencia, previniendo accidentes, ayudando a los discapacitados e investigando indicios de alteraciones físicas o mentales en los ancianos bajo su cuidado. La formación de cuidadores de ancianos posibilita solucionar una demanda social, sanitaria y cultural, regulable por horas, de bajo costo y sin condicionar el desarraigo familiar. Entres sus actividades más frecuentes debo mencionar: Participan en programas para la asistencia de ancianos y en la difusión de manuales de autoasistencia y cartillas médico - preventivas. Descubren signos físicos de preocupación y alteraciones de conducta, informando lo detectado a familiares e integrantes del equipo de salud. Cumplen o supervisan el cumplimiento de las medidas higiénicas, dietéticas y terapéuticas prescriptas. Administran medicación oral horaria. Colaboran en la aplicación de técnicas recreativas, fisioterapéuticas, de laborterapia, etc. Ayudan en la rotación de enfermos paréticos y fracturados. Brindan información y asesoramiento familiar para la mejor asistencia del anciano. Aconsejan respecto a modificaciones edilicias y a la utilización de elementos de uso diario que permitan el mejor desempeño del geronte en actividades cotidianas. Efectúan investigación gerontológica y participan en programas de actualización profesional. Pueden integrar la Asociación Argentina de Cuidadores de Ancianos, donde incrementan sus conocimientos, promueven el intercambio de experiencias y se reglamenta su accionar. La formación de cuidadores de ancianos no debe ser tan rígida, como para desconocer las características culturales, sociales, económicas y geográficas del lugar donde se efectúa su capacitación, por eso el Dr. Oehninger propone un programa internacional de formación con adecuación regional y local. Respecto a las diferencias sustanciales entre asistentes geriátricos y cuidadores de ancianos debo mencionar fundamentalmente dos: 1. Etimológica - histórica:Los términos asistir y cuidar pueden ser sinónimos de acuerdo al diccionario, sin embargo, el primero significa acompañar, servir, socorrer; en cambio el segundo, atender, esmerarse, mimar y “ el velar que es atenta vigilia es serena imagen del amor” (Jauregui). En la práctica la diferencia pasa por la palabra Amor ..., el que asiste sirve, el que cuida sirve con amor .... una madre no asiste a su hijo, una madre cuida a su hijo. En el año 1489, un galeno, Zerbi, introdujo el término gerontocomía definiendo así al “arte de cuidar de los viejos”, (Jauregui - ¿Qué es la Geriatría?). Los gerontocomistas cuidaban en los gerontocomios. 2. Legal:En la Convención Colectiva de Trabajo, registrada bajo el número 122/75, se define al asistente geriátrico como: “Es el trabajador que se desempeña en los establecimientos geriátricos o en las secciones destinadas exclusivamente al alojamiento permanente de ancianos, de cualquier establecimiento asistencial y que efectúa la limpieza e higiene de las habitaciones, muebles y demás dependencias, sirve y suministra alimentos, ropa limpia, y está destinado al cuidado de los ancianos, viste e higieniza a los mismos, suministra medicamentos y efectúa curaciones. A cada asistente geriátrico se le podrán asignar veinticuatro camas en horario diurno y treinta y cinco en horario nocturno”. Por otra parte, se especifica que “la condición de asistente geriátrico la obtiene el mucamo geriátrico, al año de revistar en esa categoría”. Desde ya que el cuidador de ancianos no puede ser asimilado al asistente geriátrico, teniendo en cuenta que: Los cuidadores de ancianos obtienen esa condición luego de la aprobación de un curso de formación con real preparación gerontológica en equipos interdisciplinarios de docencia. El cuidador de ancianos no se limita a tareas en hogares o residencias, muy por el contrario, su accionar si bien no descarta esa posibilidad, responde más a la atención personalizada dentro del núcleo familiar. A partir del conocimiento adquirido en los cursos, se encuentra capacitado para ejercer su oficio en forma autónoma. Si bien el efectuar limpieza de una habitación o tendido de camas, etc., no es prohibitivo para un cuidador, el eje de su tarea es preventivo asistencial hacia el anciano. En el caso de que el cuidador desempeñe sus tareas en centros asistenciales, la normal y adecuada asistencia al anciano no depende de cifras rígidas como un número de camas, sino de las capacidades o discapacidades de las personas que las ocupan. El cuidador, no debe efectuar curaciones y solamente administra medicación oral, de absorción dérmica o eventualmente a través de nebulizaciones. Cuando la definición de asistente geriátrico plantea la posibilidad de que este recurso efectúe curaciones y administre medicación, sin aclarar a que tipos de curaciones se refiere o a que tipo de vías de administración de fármacos hace mención, es evidente que conceptualmente existe un error. Una persona no capacitada para esas prácticas no debe ser habilitada por el sólo hecho de haber revistado un año en la categoría de mucamo geriátrico.
Así como ocurre con otras profesiones, los cuidadores egresados de los cursos de formación podrán dedicarse a varias actividades, entre otras mencionaré:
Cuidadores de Ancianos Familiares. Los mal llamados cuidadores informales son los cuidadores familiares. El primer cuidador familiar suele ser el conyuge y frente al desborde, los hijos, suelen ser quienes toman a cargo la tarea. En la practica cotidiana son las mujeres las que cuidan de sus maridos afectados por distintas dolencias y habitualmente una de las hijas del matrimonio es la que debe continuar con la tarea (si es soltera o viuda suele ser la convocada), los hijos varones en muy pocas ocasiones se hacen cargo del cuidado de sus padres. Cuando son muchos lo hijos, ocurre que para descomprimir la carga del cuidado deciden llevar al anciano durante un determinado tiempo a cada uno de los hogares de ellos. Claro está que esta situación no se puede mantener en el tiempo, afecta al anciano creando cuadros confusionales y no evita la carga de la hija cuidadora. Cuando de la dependencia aceptada se pasa a la dependencia avanzad, se plantea generalmente la incorporación de cuidadores profesionales y/o las prestaciones de centros de día para poder sostener el precario sistema que desarrolla la familia. Superados los 3 ó 4 cuidadores, nuevamente la crisis familiar lleva a una situación desbordante (por lo problemas relacionados con los costos del servicio y la necesidad de efectuar un control de gestión: “se constituye un pseudo sanatorio en el domicilio”), en estos casos se suele plantear la necesidad de institucionalizar al envejeciente. La escala de Zarit mide la carga que soporta el cuidador principal y muchas veces permite asesorar a los cuidadores familiares a fin de evitar trastornos severos (estrés, depresión, bourn out).
Historia de los cuidadores de ancianos en Argentina. Cuando iniciamos la formación de cuidadores en Argentina, en 1985 en la Provincia de Santa Fe, frente a una provincia y un país desinteresado o muy poco preocupado por la capacitación del recurso humano de base para el cuidado de los ancianos y la difusión gerontológica a la población, nuestra mayor preocupación era poder estimular a la gente para que concurra a los cursos de formación, “ Necesitábamos cantidad ”. Así dictamos cursos sistemáticamente y con éxito creciente hasta para cien personas, cifras que evidentemente poco tenían que ver con lo pedagógico. A pesar de esta circunstancia, se producía un clima de máxima atención, en una población de alumnos deseosos de aprender. A todos los docentes también nos fascinaba observar el entusiasmo puesto de manifiesto por el alumnado. Costaba mucho homogeneizar los conceptos en auditorios tan heterogéneos, dado que sus edades fluctuaban entre los 18 y 70 años, y sus niveles de educación, desde la simple primaria completa hasta el universitario. Pero justamente, esa diversidad y lo motivacional eran sus características. Prácticamente todos los cursos que dictamos en Santa Fe fueron totalmente gratuitos, solamente en los últimos dejamos de extraer dinero de nuestros recursos personales para que los mismos alumnos se hicieran cargo de los gastos que insumían los locales, las luces, el café, o golosinas de los intervalos, las fotocopias, etc., a partir del cobro de una mínima cuota mensual destinada a tal efecto y al pago de los docentes. Los equipos profesionales eran demasiado numerosos. Llegamos a convocar a más de veinte para un curso de 200 hs. Claro está que se jerarquizaba el curso en sí mismo, pero era muy difícil coordinar un perfil educativo. En los primeros cursos, los alumnos se sentían motivados a llevar adelante la capacitación porque estaban cuidando empíricamente ancianos desde mucho tiempo atrás y vislumbraban una posibilidad de mejorar sus conocimientos y oficializar su tarea (entre estas personas también había algunas que eran estimuladas a estudiar por los dueños o directores de establecimientos geriátricos, e inclusive por las mismas autoridades de inspección de los hogares), otro grupo lo hacia interesado en su propia vejez y en la temática en general; y un tercero se sentaba en una silla para aprender, pero también se hubiesen sentado si el curso hubiese sido de botánica o de dibujo y pintura. Este último grupo era el más pequeño en todos los cursos de formación y el que generalmente no llegaba hasta el final. Sin embargo, el interés era creciente y lo vocacional también crecía con el grupo en una totalidad. La presencia femenina era ampliamente mayoritaria (97 %), tal vez pueda ser entendida por varios factores, pero creo que el determinante es que el cuidar, en nuestra sociedad, es una actividad llevada a cabo por las mujeres y su sustento se halla en la relación del cuidado madre - hijo. Un problema que se planteó a poco de iniciar los cursos fue la necesidad de apoyo para poder continuar con la tarea. No me refiero a un apoyo económico, con el que no contábamos, sino a la colaboración necesaria para coordinar esfuerzos y evitar centralizar en una sola persona todas las responsabilidades. En este sentido, a partir del nacimiento de la Asociación Argentina de Cuidadores de Ancianos y de su accionar, se estructuró un organigrama que incorporaba la jefatura de trabajos prácticos y los auxiliares docentes (cuidadores de ancianos que se habían destacado por sus dotes personales y espíritu de liderazgo), quienes permitían descentralizar tareas y funciones en general. La actividad teórica siempre fue muy atractiva para los educandos, el problema giraba por los aspectos prácticos del cuidado, por los lugares donde desarrollarlo, por la diferenciación de las tareas inherentes al cuidado de aquellas que corresponden a otras áreas y a otras profesiones, (enfermería, podología, fisiatría, etc.) y por encontrar el personal más adecuado para el dictado de clases prácticas. La problemática de la actividad práctica fue una constante en todos los cursos, que desvió, en algunos aspectos, el perfil de los cuidadores egresados, restándole eficacia a su formación. Después de muchos ensayos, detectamos que los cuidadores que posteriormente hacían cursos de enfermería (auxiliares o profesionales), con el tiempo se transformaban en excelentes profesionales y que se destacaban significativamente de las demás enfermeras. Este recurso humano es el más apto para la docencia en las clases prácticas de los cursos; porque conoce todo el espectro del cuidado y las técnicas de enfermería, sin perder de vista lo profundamente humanitario de cada actividad, y delimita adecuadamente los campos de acción de cada uno. Cuando las experiencias en Santa Fe fueron enriqueciéndose con la incorporación de mas centros de formación bajo nuestra supervisión como: Rosario, Ceres, Gálvez, San Lorenzo, entre otros tantos, comenzamos a difundir y a ayudar a organizar cursos en todo el país. Capital Federal, comenzó a dictarlos sistemáticamente desde su entonces la municipalidad , dos años después, en 1987.El gobierno de la ciudad de Buenos Aires, a través de la Dirección de la Tercera Edad presta servicios de cuidadoras domiciliarias a personas mayores de 60 años residentes en Buenos Aires que no cuentan con cobertura social, indigentes y a los casos sin apoyo familiar. En 1993 el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP) firma un convenio con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para la formación de auxiliares gerontológico domiciliarios. También se conforma un subsidio a través del programa PROSOI, pero no se establece requerimientos para la capacitación de los cuidadores. En 2002 se capacita en forma conjunta a beneficiarios de planes sociales como cuidadores domiciliarios polivalentes entre el INSSJP y el Ministerio de Desarrollo Social. En 2004 se firma un convenio entre el Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social para formalizar planes sociales creándose el mecanismo de monotributo social. En 2005 se firma un convenio entre Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social, el INSSJP para llevar adelante la capacitación profesional y la promoción de empleo en tareas como la de los auxiliares gerontológico polivalentes. En 2006 se firma un convenio entre el Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social, el INSSJP y desarrollo social para insertar como prestadores no exclusivos del INSSJP a los cuidadores de ancianos. Situación ActualLa experiencia de mas de 20 años en la capacitación de cuidadores, fue marcando un rumbo distinto. Siendo nuestro proyecto una realidad nacional, hoy transitamos la etapa de la búsqueda de la calidad y enfrentamos nuevos desafíos como son : el cuidado de los que cuidan, la especialización de los que cuidan dementes, la problemática de las familias cuidadoras y la aprobación de las leyes que deben enmarcar la actividad, etc. Es necesario que los cursos continúen dictándose para establecer una red nacional de formación y que además, se estandaricen los programas, las técnicas del cuidado, la bibliografía, etc., respetando la idiosincrasia de cada región para la óptima formación de los recursos. A tal efecto creamos el Pack Multimedial del que hacemos mención en este sitio web. Parte de lo hasta aquí expuesto fue consensuado en el Encuentro de Expertos en Formación de Cuidadores de Ancianos, desarrollado en la Capital Federal y organizado por la Subsecretaria de la Tercera Edad a cargo de la Lic. Silvia Gascón, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación, los días 27 y 28 de Febrero de 1996, al que concurrí como experto junto con otros profesionales con amplia experiencia en el tema, como son la Lic. Cristina Lombardi; de Capital Federal; la Lic. María Inés Gabiola de Río Negro, el Dr. Vicente Tedeschi de La Plata (Buenos Aires) y el Dr. Félix Nallim de Mendoza. Esta comisión también fue integrada por la Dra. Mónica Roqué y la Lic. Mirta Zotelli por la Subsecretaría de la Tercera Edad. Posteriormente abocamos nuestros esfuerzos a actualizar el Manual Argentino para el Cuidado de Ancianos y a trabajar en desarrollos de capacitación multimediales, así emprendimos , con el Gobierno Provincial y el de la Nación ,la tarea de formar mas cuidadores para llegar a los domicilios de ancianos marginales. Durante este proceso, también capacitamos a cuidadores para trabajar en establecimientos geriátricos por demanda laboral y a pedido de pre pagos médicos. A la fecha, hemos formado ,en forma directa o a través de la formación de formadores, aproximadamente 15000 cuidadores para el país ,habiéndose facilitado mucho nuestro esfuerzo gracias a las distintas opciones que brinda el sistema a distancia. México ,representado por el Lic.Alejandro Cea Olivares,asi como Perú, Uruguay y ,Paraguay a través de congresos ,conferencias y presentaciones recibieron nuestras experiencias. En el año 2001 concensuamos con la Dirección Nacional de la Tercera Edad, a cargo del Lic. Jorge Sanmartino y la Secretaría de Desarrollo Social a cargo del Dr. Aldo Isuani el programa de formación de cuidadores con sus respectivas adecuaciones regionales a llevarse adelante a lo largo de todo nuestro territorio así como el formación de formadores con materiales multimediales. Este programa marca un hito en el proceso. Hoy contamos como elementos probados, actualizados y de fácil difusión para la formación masiva de cuidadores en cualquier país. Prof. Dr. Hugo Valderrama |
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